Todo empezó con una mesa afuera de mi casa, una hielera y $350 pesos.
Tenía 26 años.
No tenía un local.
No tenía inversionistas.
No tenía experiencia "formal" en negocios.
Solo tenía ganas de hacer que algo funcionara.
Empecé vendiendo micheladas de sabores en el portón de mi casa. Nada elegante. Nada perfecto. Pero mientras muchos solo vendían bebidas, yo empecé a entender algo importante:
la gente no solo compra por sabor… compra por experiencia.
Escuchaba qué querían los clientes. Qué sabores pedían. Qué bebidas llamaban más la atención. Cuáles hacían que la gente sacara el celular y las subiera a redes sociales.
Y poco a poco fui creando bebidas diferentes. Así nacieron nombres como:
- "El Suavitel"
- "El Lysoyl"
- "El Fabuloso"
- "Bote de Basura"
Recuerdo perfectamente cuando recuperé mi inversión. Fueron solo 2 micheladas. Después de eso, todo empezó a convertirse en ganancia.
En los primeros días llegué a sacar hasta $4,000 pesos. Y aunque había días donde no sabía si iba a vender mucho o poco… siempre nos poníamos.
En los negocios, la consistencia vale más que la motivación.
Pero no todo fue apoyo. Cuando empecé a hablar de crecer el negocio y convertirlo en algo grande, muchas personas se rieron. Incluso familiares pensaban que era una locura. Y sinceramente… eso me motivó todavía más.
El momento que cambió todo fue cuando descubrí el poder de las redes sociales. Abrí una página para el negocio. Le metí publicidad. Y ese mismo fin de semana las ventas se multiplicaron por 5.
Con el tiempo llegaron proyectos como Manguitos y EV2 Clandestinoz. Negocios reales. Con clientes reales. Con muchísimos errores, aprendizajes y pruebas detrás.
Y justamente por eso nació "Bebidas que Venden". Muchas personas quieren empezar a vender bebidas, pero pierden tiempo copiando recetas sueltas sin entender lo realmente importante:
👉 cómo hacer que esas bebidas dejen dinero.
Este proyecto no nació para enseñarte recetas bonitas. Nació para enseñarte lo que realmente aprendí en el camino: cómo crear bebidas que llamen la atención, cómo hacerlas verse irresistibles, cómo venderlas, cómo usar redes sociales para crecer y cómo convertir algo sencillo en un negocio rentable.
Si yo pude empezar con una hielera, una mesa y $350 pesos… tú también puedes empezar.



